La creación de hábitos alimenticios saludables durante la infancia es esencial por varios motivos, ya se trate de niños veganos, vegetarianos u omnívoros. Una correcta alimentación es imprescindible para el crecimiento y desarrollo del niño. Si las rutinas saludables se adquieren desde la infancia, es mucho más probable que en la edad adulta mantengan unos hábitos alimentarios correctos, contribuyendo así a la prevención de enfermedades como la obesidad, que ha alcanzado proporciones epidémicas a nivel mundial, diabetes o problemas cardiovasculares entre otros riesgos. La pregunta es: ¿es posible que un niño vegano adquiera estos buenos hábitos sin que tenga ninguna carencia a nivel nutricional? La respuesta es sí.

Es perfectamente factible que un niño lleve una alimentación vegana totalmente saludable, de forma que no sufra ninguna carencia y sin ningún riesgo para su salud o crecimiento. Según la Asociación Americana de Dietética (ADA), «las dietas veganas son saludables, nutricionalmente adecuadas y pueden proporcionar beneficios para la salud en la prevención y en el tratamiento de ciertas enfermedades. Si están bien planificadas, son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital, incluido el embarazo, la lactancia, la infancia, la niñez y la adolescencia.»

Es posible criar a un niño vegano sano, lo importante es tener las herramientas y las pautas necesarias para hacerlo de forma adecuada y consultar a un dietista-nutricionista que resuelva cualquier duda que pueda surgir. La ingesta de colesterol y grasas saturadas de los niños veganos suele ser sustancialmente menor con respecto a los que llevan una dieta basada en productos de origen animal y una ingesta superior de frutas, verduras y fibra. Está probado también que, por regla general, los niños veganos son más delgados y poseen unos niveles más bajos de colesterol en sangre, cosa que es totalmente positiva.

La mayoría de las pautas y recomendaciones generales que hay que seguir son aplicables a niños con una alimentación omnívora. La alimentación infantil debe ser adecuada, suficiente, completa y variada.

VARIEDAD: elegir entre un amplio abanico de alimentos con frutas, verduras, legumbres, cereales, frutos secos, semillas… a ser posible de temporada.

REDUCIR EL CONSUMO DE PRODUCTOS DE BAJO APORTE NUTRICIONAL y alto aporte energético, que además suelen ser ricos en grasas poco saludables, azúcares y sal, como bollería, golosinas, zumos, galletas… La grasa a utilizar debe ser aceite de oliva virgen extra y si es crudo mucho mejor, el aguacate también es una buenísima fuete de grasas saludables.

UTILIZAR SAL YODADA con moderación, a partir de los 8 meses aproximadamente.

Los alimentos ricos en hierro deben estar acompañados con una fuente de vitamina c, de forma que la absorción del hierro sea mayor. Sólo se debe suplementar el hierro cuando el pediatra así lo aconseje y en la dosis pautada por este.

LECHE MATERNA; la lactancia materna es la mejor forma de aportar a los niños los nutrientes necesarios para un crecimiento y desarrollo saludable. La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante los 6 primeros meses. A partir de entonces, se recomienda ofrecer al bebé alimentos apropiados para su edad, ofreciendo primero el pecho. Es recomendable prolongar la lactancia materna hasta los 2 años o más.

En cuanto al calendario de incorporación de alimentos no hay diferencias con respecto a los bebés no veganos. Los alimentos se irán introduciendo de forma escalonada en días diferentes, de uno a uno y en cantidades pequeñas, sin necesidad de dejar tres días por medio entre un alimento y otro.

No es necesario seguir estrictos calendarios que indican los alimentos exactos en momentos determinados. Lo más importante es que esta incorporación se haga de manera paulatina. Tampoco es necesario que los alimentos se ofrezcan exclusivamente en forma de papilla. Se puede dar al bebé alimentos en trozos como plátano, zanahoria cocida o cualquier fruta blandita.

En la etapa infantil, hay que tener en cuenta que el aporte nutricional debe ser mayor ya que se encuentran en pleno crecimiento, pero su estómago es aún pequeño, por lo que es necesario ofrecer alimentos con alta densidad nutricional.

Según ADA, el crecimiento de los niños veganos es similar al de los no veganos. Tan solo se ha observado un crecimiento deficiente en niños con dietas muy restrictivas, como crudiveganas o frugívoras, que se desaconsejan a estas edades. Con respecto a la adolescencia, el crecimiento también es similar con los adolescentes omnívoros. Estudios recientes indican que tampoco hay diferencia en cuanto a la aparición de la menarquia en las adolescentes. De hecho, según la ADA, las dietas veganas parecen ofrecer algunas ventajas nutricionales para los adolescentes, ya que su consumo de fibra, hierro, ácido fólico, vitamina A y C suele ser mayor que el de los adolescentes no veganos.

Las proteínas suelen ser uno de los puntos que genera mas dudas o desconfianza cuando un niño sigue una dieta vegana. A pesar de que su deficit es muy raro, incluso entre los veganos, siempre que tengamos a mano un amplio abanico de alimentos. Las proteínas son moléculas constituidas a partir de unidades pequeñas llamadas aminoácidos. La ingesta media de proteínas generalmente cubre o excede la recomendación, que en niños es de 1Gr. de proteínas por Kg. de peso corporal.

En este caso se pueden ofrecer multitud de alimentos proteicos diferentes, como el Tofu, tempeh, quinoa, legumbres, cremas de frutos secos. Tampoco es necesario combinar diferentes tipos de proteina en una misma ingesta para mejorar la biodisponibilidad de estas.

La ADA habla de 5 micronutrientes específicos a los que hay que prestar especial atención, calcio, vitamina D, zinc, hierro y b12. En cuanto al calcio y la vitamina D, son dos micronutrientes que van de la mano y poseen una función determinante para mantener una buena salud ósea. Es necesario tener un nivel adecuado de vitamina D para una correcta fijación del calcio. Los productos lácteos no son la única fuente de la que disponemos. Podemos encontrar alimentos vegetales ricos en calcio, como las legumbres, semillas de sésamo, frutos secos, verduras de hoja verde, brócoli, tofu, tempeh. Tampoco es mala idea incluir alimentos enriquecidos como leches vegetales con calcio.

El consumo diario de estos alimentos asegura un buen aporte de calcio en la dieta. En cuanto a la vitamina D, el cuerpo humano es capaz de sintetizarla con una exposición moderada al sol, ya que la piel es la principal fuente de producción. En caso de vivir en zonas con poca exposición solar sería necesario suplementar, pero esta recomendación sería aplicable también a niños no veganos. Por eso, hasta los 2 años seria prudente suplementar con vitamina D.

Aunque la ADA destaca el zinc como uno de los micronutrientes a tener en cuenta, lo cierto es que su deficiencia no es muy común en el mundo occidental, por la gran variedad de alimentos de los que se dispone. El Hierro es otro de los micronutrientes que más preocupan, no obstante, diversos estudios demuestran que en los países occidentales los veganos no presentan mayores tasas de deficiencia de hierro. Muchos de los alimentos cotidianos de la dieta vegana tienen cantidades similares o incluso superiores a los de origen animal, por lo que alcanzar los niveles recomendados no es nada difícil.

Espero que este pequeño resumen a cerca de la alimentación vegana enfocada en niños os haya resultado útil y os haya aclarado mas cositas. Si necesitaís más consejos no dudéis en escribirme.

Como ya sabéis, nosotros somos una familia vegana, con dos niños de 5 y 1 año y un pequeñín en camino, una clara muestra de que esta alimentación es posible y no solo eso, si no que es muy sana.


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