No es nada nuevo que en la actualidad se hace una ingesta excesiva de proteínas animales. Según se desprende de numerosos estudios sobre evolución de consumo de alimentos en las sociedades occidentales, el porcentaje de energía aportado por las proteínas y grasas aumenta progresivamente hasta alcanzar cifras preocupantes. Así es común encontrar poblaciones donde las proteínas aportan hasta un 20% de la energía total de la dieta, frente al 12-15% recomendado.

Las proteínas consumidas en exceso, que el organismo no necesita para el crecimiento o para el recambio proteico, se queman en las células para producir energía. 

A pesar de que tienen un rendimiento energético igual al de los hidratos de carbono, su combustión es más compleja y deja residuos metabólicos como el amoniaco, que son tóxicospara el organismo. 

El cuerpo humano dispone de eficientes sistemas de eliminación, pero todo exceso de proteínas supone cierto grado de intoxicación que provoca la destrucción de tejidos y, en última instancia, la enfermedad o el envejecimiento prematuro.

La carne y los productos lácteos elevan el nivel de ácido en la sangrecausando que el calcio, en un mecanismo de compensación biológica, llamado sistema tampón, sea expulsado de los huesos para así restablecer el PH adecuado para el cuerpo. 

Este traslado de calcio si es esporádico no es un problema pero si es constante resulta en osteoporosis o debilitamiento de los huesos y dientes. 

El calcio expulsado termina en los tejidos blandos como arterias o riñones, en donde por lo general forma cálculos renales. 

Esta patología renal es mucho más común entre aquellos que toman carne que entre los veganos. 

Así mismo un consumo excesivo de proteínas ha sido ligado a una mayor incidencia de cáncer de colon, mama, próstata y páncreas (ya que el exceso de proteína activa una ruta de proliferación celular)

Por otro lado, investigaciones llevadas a cabo en los últimos años por el doctor alemán Lothar Wendt, han demostrado que los aminoácidos se acumulan en las membranas basales de los capilares sanguíneos para ser utilizados rápidamente en casos de necesidad. 

Esto supone que cuando hay un exceso de proteínas en la dieta, los aminoácidos resultantes siguen acumulándose, llegando a dificultar el paso de nutrientes de la sangre a las células (microangiopatía). 

Estas investigaciones parecen abrir un amplio campo de posibilidades en el tratamiento a través de la alimentación de gran parte de enfermedades cardiovasculares, que tan frecuentes se han vuelto en occidente desde que se generalizó el consumo indiscriminado de carnes.

Existen muchos otros alimentos con proteínas, a parte de las carnes y los lácteos, que además, son muchísimo más saludables porque son bajas en grasas, no contribuyen a subir el colesterol y previene de enfermedades cardiovasculares, entre otras.

Alimentos vegetales con proteínas:

Soja.

Tofu .

Quinoa.

Seitán.

Legumbres.

Arroz.

Amaranto.

Chia.

Guisantes.

Frutos secos.

Avena.

Espinacas.

Brócoli.

Aguacate.


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