Victoria Rodríguez-

En esta sociedad ser mujer no es fácil, y ya cuando eres madre y quieres seguir trabajando la cosa se complica.

Súmale emprender, llevar una maternidad respetuosa, respetando los ritmos de tus hijos, queriendo alargar las tomas de pecho lo máximo posible, atendiendo la casa y con ganas de seguir formándose.

En esta sociedad en cuanto eres madre te das contra una realidad muy dura, si sientes que debes ser fiel a tu vida y a tus hijos quedas excluida del panorama laboral.

Si eres de las que lleva el gen emprendedor, la inquietud, el nervio en la sangre, las ideas comenzarán a aparecer en cuanto tienes hijos, las ganas de querer compaginarlo, ser mas libre y dedicarles mucho más tiempo de calidad. Porque en cuanto eres madre las prioridades cambian, la vida te da un vuelco tremendo y empiezas a priorizar, a darte cuenta de lo que merece la pena.

Aunque es una suma que agota. Emprender+maternidad es una combinación que no es nada fácil. Nada es idílico en esta vida y emprender siendo madre conlleva mucho esfuerzo, genera mucha frustración y a veces o muchas veces, mejor dicho, aparece el sentimiento de abandonar, tirar la toalla, abandonar los sueños y quedarte en casa haciendo solo una cosa.

«Tan absurdo y fugaz es nuestro paso por el mundo, que solo me deja tranquila el saber que he sido auténtica. Que he logrado ser lo más parecida a mi misma que he podido» Frida Kahlo.

A esta gran frase añadiría, «Y que lo he intentado, porque no nos debe frenar nada, debemos ser lo que queramos ser, porque cuando seamos mayores miraremos hacia atrás y pensaremos, ¿por qué no lo intenté?

En este momento de mi vida tengo un pequeño de casi 5 años y un bebé de 5 meses, combino mi maternidad, dando pecho, con la atención de la casa, la casi ausencia de un marido que trabaja mil horas, que muchas entenderéis… la famosa inexistente «conciliación», la gestión y elaboración de platos de mi propio restaurante, llamado también Mamá eco, la asesoría online sobre nutrición vegana, blw y lactancia materna, la creación de un libro sobre nutrición vegana en el embarazo y la infancia, que muy pronto saldrá en formato digital y mi pasión por la educación, que me ha hecho embarcarme, este año, en el grado de magisterio.

La maternidad ha sido una revolución en mi vida y en mi trabajo. El tener a mi primer hijo me dio otro punto de vista de como funciona el mundo o cómo lo quería vivir yo. De repente pasó a un segundo plano todo lo material, sólo quería disfrutarlo, no perderme su infancia. No quería seguir en un trabajo con un horario estricto, rechacé un cargo superior porque sabía que no respetarian mi lactancia, las urgencias o necesidades de mi hijo y donde dependía de los horarios que me quisieran poner y, por tanto, de una niñera o guardería constante.

Es cierto que el emprender no te da la maravillosa vida de disfrutar a tus hijos a todas horas, ni te excluye de ingeniártelas y buscar ayudas de guarderías o abuelos, pero si que es verdad que hay un poco más de libertad, juegas con más margen si hay urgencias y te puedes organizar tu vida para aprovechar el tiempo que te queda con ellos.

Con mi restaurante, un proyecto que surgió desde el activismo, he tenido mucha frustración. La hostelería es dura y sólo con querer ofrecer platos veganos y ricos no basta. Todo lleva mucho trabajo detrás, muchas horas, mucha elaboración, muchos quebraderos de cabeza, y ahora que lo llevamos solos Abel y yo se nos hace más duro aún.

Hemos querido llevarlo solos porque Mamá eco surge de la idea de ofrecer comida vegana hecha con mucho amor, y nadie va a poner ese empeño en mis platos como yo.

A veces se nos hace difícil porque teniendo un bebé es muy frustrante meterse en una cocina tantas horas, pero hasta el momento lo he podido compaginar con la lactancia materna sin problema, todo es querer. Y lo bueno es poder amoldar los horarios a tus hijos, de ahí nuestro horario exclusivamente de fin de semana.

Así que, desde este camino que estoy recorriendo, combinando todas mis pasiones os mando mucho ánimo a todas las madres del mundo, porque es un trabajo 24/7, es duro pero es el mejor que hay. Que nadie os diga nunca que no podéis hacerlo, porque somos mucho más fuertes de lo que la sociedad piensa.

Mente, corazón y manos. Pensar, sentir y sobretodo HACER!

Espero que os haya gustado este post, escrito desde el corazón y en un día en el que abandonaría todo y me iría a una isla a disfrutar sin pensar.

Si os acercáis a comer al restaurante no dudéis en avisarme! estoy en la cocina de mamá eco. 😉

Un abrazo!!


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