Me he criado en un pueblecito de Asturias, me encantaba la naturaleza, los animales, lo disfrutaba mucho, ahora visto en la distancia pienso que no hay mejor infancia que esa…

Por naturaleza nos encantan los animales, ¿no os habéis fijado? si hacemos el experimento de ponerle a un bebé un pollito al lado lo más probable es que tenga curiosidad, lo quiera coger y jugar, pero nunca matarlo y comérselo a bocados, no tenemos ese instinto.

Desde pequeña tenía muy claro que a los animales había que respetarlos , mi padre era un gran amante de todos los animales pero consumía carne, era de otra época y simplemente la comía porque era alimento y pensaba que la necesitaba, a mi esto nunca me convenció, no sabía muy bien por qué a unos animales se les mataba y a otros se les amaba y cuidaba tantísimo, pero bueno, eres pequeño y te acostumbras a comer así y no ves una solución si nadie te guía.

Pero todo este dilema interno cobró sentido de adulta,  a raíz de sufrir candidiasis crónica empecé a ser más exquisita con mi alimentación y me di cuenta de que la carne no me aportaba nada bueno, ni a mi ni al planeta así que decidí eliminarla de mi dieta por salud y cuando me puse a investigar sobre cómo se conseguía un huevo, un filete o un simple salchichón, de repente, todo cobró sentido. Todo lo que me había preguntado de pequeña tuvo respuesta y eran respuestas muy lógicas, desde ese momento no pude dar marcha atrás.

Desde que tomé la importante decisión de ser vegana pasó a formar parte del historial de mis triunfos personales… No fue una decisión nada difícil al descubrir todo lo que escondía la industria y al sentir todos los beneficios que le aportaba a mi cuerpo. Lo realmente difícil fue enfrentarme a una sociedad que mira con desdén a quienes eligen esta opción que no es la de la mayoría y más cuando tienes un hijo, en este caso, de repente, todo el mundo sabe de nutrición y de medicina… pero actuar con el corazón, con conocimiento y dejar de hacer las cosas con las que no esté de acuerdo es lo mejor que he hecho.

Posiblemente mi acción no vaya a cambiar el mundo de repente pero uno a uno y poco a poco  vamos creando un mundo mejor, sobre todo lo que más me importa es dejar en mi hijo una huella, de mayor elegirá lo que quiera, podrá ser lo que quiera ser y espero que educándole de esta manera tenga esta base presente toda su vida.

Me han dicho en alguna ocasión que para que me esfuerzo tanto si de mayor va a comer lo que le de la gana…

De mayor podrá elegir, como todos lo hemos hecho, pero podrá elegir desde el conocimiento.

Hay que alimentarse desde la verdad, siendo conscientes de lo que nos llevamos a la boca, come lo que quieras comer pero siempre sabiendo de donde viene y que te aporta, creo que es algo importante porque cuerpo sólo tenemos uno y hay que mimarlo y planeta solo hay uno y creo que es un regalo maravilloso, debemos disfrutarlo no destruirlo.

Muchas gracias por leerme!! Un abrazo.

 


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